¡¡¡A traducir!!!

Marzo 15, 2008 por latraductora

En mis largos meses de voluntario retiro espiritual leí y releí consignas para comprender la escalofriante realidad blogera ¡Rechórcolis! Qué duda cabe de que se trata de un reflejo fidedigno del entorno que nos rodea y oprime día a día, mes a mes, año a año… Caí sumida en una honda depresión al no sentirme capaz de asumir el aplastante peso del deber divino que se me encomendó. Allá donde fuese el Enemigo, en forma intangible de indecencia y tosquedad, se me aparecía provocador, burlándose y gesticulando pavorosamente conocedor de su cercana victoria. Deambulé bamboleante de taberna en taberna apenas farfullando frases inconexas acerca de la gloria que un día ostenté, de mi deber divino, de las consabidas reprimendas con que obsequié a numerosos malandrines merecedores de mis acertadas reprimendas. Las carcajadas gorgoteantes y las expresiones de idiocia supina eran la reacción más habitual a mis emocionantes relatos de superación y justicia. Pero también observé, en las escasas rendijas perceptibles entre los neblinosos vapores del alcohol, rostros suplicantes, miradas anhelantes y negaciones de cabeza desesperanzadas y torvas.

¡La Traductora ha de regresar!, me dije, al mismo tiempo mi fiel pluma Argucia brilló insistentemente en su maltrecha funda de cuero. ¡Preparáos para una nueva etapa de terror, vosotros, los tuercebotas y abrazafarolas! ¡Volved creer en algo, mentes puras y lúcidas, compañeras y compañeros de La Traductora! ¡Hala Argucia, hala! En todo este tiempo el mal ha ganado terreno y queda demasiado trabajo por hacer…

¡¡¡A traducir!!!